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SANTOS ELIMINA A LOS SOBERBIOS RAYADOS


Santos lo buscó y lo buscó hasta que lo alcanzó. Un justo premio a su esfuerzo se llevaron los Guerreros que de último minuto empataron a un gol ante Rayados para avanzar por un global de 3-2 a Semifinales, ante un nuevo fracaso para Monterrey.


Un tiempo para cada quien en el Gigante de Acero. Los locales entendieron que en el arranque del partido, tenían que salir con todo a sofocar al rival. Poco a poco lo fueron logrando hasta que llegó la recompensa.


Carlos Acevedo nuevamente se puso el traje de villano. Primero, con un disparo fuera del área a su colocación, realizando un lance innecesario regalando un córner. En la siguiente jugada, el propio cancerbero lagunero rechazó al centro y le dejó un auténtico bombón a Maxi Meza, que no perdonó para mandar la pelota al fondo, justo a la media hora de juego.


Tuvo que ser hasta el complemento donde Santos se acordó del futbol que le llevó hasta la Liguilla. Presionaron alto, comenzaron a ganar la posesión del esférico y encontraron por las bandas la oportunidad de hacerle daño a los Rayados. De no ser por Stefan Medina con un par de cierres quirúrgicos, los Guerreros habrían encontrado quien cerrara la pinza para conseguir ese gol de la clasificación.


Polémica con el VAR, ¿otra vez? A los 50 minutos de juego, una presunta mano de Jesús Gallardo dentro del área, no fue señalada como penal por parte de César Arturo Ramos. Acto seguido, explotó la banca lagunera. En una jugada donde parecía no pasar nada, Gallardo quiso rechazar la pelota que buscaba Alan Cervantes dentro del área. En su intento de hacerlo con la cabeza, no alcanzó y varias tomas de TV dejan entrever que el lateral albiazul tocaba el esférico con la mano.


Monterrey jugó con fuego, comenzó a echarse para atrás, sin la pelota en su poder. Más de uno en las gradas se terminó comiendo las uñas por el nerviosismo. Al final, Santos encontró la luz al final del túnel para avanzar. Tiro de esquina, un rebote le quedó a boca de jarro a Ronaldo Prieto para matar a los regios en su propia casa (91’).

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