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RIELEROS REGRESÓ A SU TRISTE REALIDAD: PALIZA Y RÉCORD HISTÓRICO EN ZAPOPAN

La esperanza apenas duró un suspiro. Tras romper una racha de derrotas en el primero de la serie, los Rieleros de Aguascalientes volvieron a su triste y preocupante realidad: un equipo endeble, sin reacción y superado en todos los aspectos. Esta vez, fueron masacrados 14-3 por los Charros de Jalisco en el Juego 2, celebrado este sábado en el Estadio Panamericano.

 

La pesadilla para el equipo de Aguascalientes comenzó temprano y no tuvo fin. La novena tapatía desplegó todo su poder ofensivo con 13 imparables, entre ellos un Grand Slam y un triple, cortesía de Kyle Garlick, además de un cuadrangular de Edwin Díaz, exhibiendo por completo a un cuerpo de pitcheo de Rieleros que simplemente no tuvo nivel competitivo.

 

Pero si algo terminó por hundir más la vergonzosa actuación del equipo, fue que Charros igualó el récord histórico de bases robadas en un juego de Liga Mexicana de Beisbol, con nueve estafas. Michael Wielansky y Johneshwy Fargas se dieron un festín en los senderos, aprovechando la absoluta incapacidad de los lanzadores y el descuido de la defensiva hidrocálida. Una humillación más para la "Máquina".

 

Bryce Conley, el abridor de Charros, cumplió con una sólida salida de seis entradas de calidad, suficiente para neutralizar a una ofensiva de Rieleros que apenas reaccionó en las entradas intermedias, sin la fuerza ni el momento suficiente para hacer daño real.

 

Los de Aguascalientes apenas pudieron romper la blanqueada en la quinta entrada con sencillo de Luis Fernando Medina, y aunque sumaron dos carreras más en la sexta y séptima, fueron simplemente respuestas aisladas ante una avalancha de batazos tapatíos que no tuvo piedad.

 

La puntilla llegó en el octavo inning con un rally de seis anotaciones, coronado con un Grand Slam de Garlick que dejó en claro la abismal diferencia entre ambos equipos.

 

Con este resultado, Rieleros se tambalea otra vez en la tabla, dejando entrever que lo visto en el primer juego fue solo un espejismo más en una temporada que desde temprano ya empieza a teñirse de preocupante.

 

Este domingo se jugará el último partido de la serie con Eduardo Vera y Shane Barringer como abridores. Para Aguascalientes, más que buscar una victoria, el verdadero reto será recuperar algo de dignidad en su 50 aniversario.

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