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POR FIN LLEGÓ LA NOVENA


Después de 23 años, la Máquina Celeste de la Cruz Azul, volvió a saborear las mieles de la gloria. Con un global de 2-1. El 30 de mayo será un día histórico en la institución celeste: POR FIN LLEGÓ LA NOVENA.



Los Guerreros lo intentaron, pero no pudieron. Santos con toda su intensidad, presión alta, fiel a su estilo y el corazón por delante, no le alcanzó para dar cuenta de un Cruz Azul que terminó en una sola noche con todos sus fantasmas.


Todo el primer tiempo, el conjunto de los Guerreros fue el dominador, amo y señor de las acciones. El cuadro norteño comenzó a jugar con todo el aspecto mental que tanto daño le había hecho a los celestes cada que jugaban una Final de Liga. La Máquina se estaba traicionando, salieron a defender a capa y espada, pero sin ser sólidos.


Era cuestión de tiempo, Santos iba a mojar. Un balazo impresionante de Diego Valdés dentro del área, terminó al ángulo del marco defendido por Jesús Corona (37’). Una vez más, el equipo capitalino ante toda su constante batalla anímica. El Estadio Azteca por varios minutos enmudeció.


No obstante, Cruz Azul recordó el futbol que lo llevó hasta la Final del futbol mexicano, con calidad ofensiva, con contragolpes llenos de calidad, aprovechando la garra de Santiago Giménez y la inteligencia del Cabecita Rodríguez.


¿Polémica? ¿Por qué no? Contrataque de los celestes, luego de un grosero error de Fernando Gorriarán, que quiso colocar la pelota para pegar de media distancia, como si tuviera tiempo de sobra. Le robaron el esférico y en un trazo por la parcela derecha, quedaron completamente solos tanto Cabecita como Pol Fernández. Éste último, estaba en fuera de lugar, hizo por la pelota, pero a final de cuentas, Jonathan definió lo que fue el 1-1 (2-1 en el global). Los reclamos no se hicieron esperar (50’).


Muchas veces, Guillermo Almada fue cuestionado sobre si la apuesta juvenil podría pesar en una Final, dado por la falta de experiencia. Apenas Cruz Azul se puso en ventaja, es ahí donde adoleció el charrúa, porque los movimientos no funcionaron y la falta de punch fue considerable, a tal grado que Corona no fue exigido de la manera en que se pudiera pensar en pro del título.


La desesperación hizo presa de Santos en el tiempo agregado, tomando en cuenta que la copa es estaba tiñendo de azul conforme los minutos se agotaban en el reloj. El Azteca, por su parte, era la locura, porque el final de una malaria, de burlas, de infortunio, era un hecho.


Cruz Azul es campeón, la novena llegó, resucitó un equipo que alguna vez fue grande. Santos, para la otra será, a pesar de remar contracorriente todo el semestre, faltó un paso más. Suele suceder.

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