LYON, REYNAS DE EUROPA
- Fernando Sánchez

- 30 ago 2020
- 2 Min. de lectura

Una gran primera parte del Lyon le permitió encarrilar una final que ganó gracias a un fútbol de ritmo alto y a una gran efectividad de cara a puerta.
La final comenzó con un Lyon con ganas de mandar en el partido. Con una Karchaoui especialmente activa en el costado izquierdo, el equipo francés no quiso especular y apretó al Wolfsburgo con un ritmo alto de partido. Y la apuesta le dio resultado antes de la media hora, cuando una buena internada de Cascarino acabó con gol de Le Sommer tras un doble remate en el interior del área.
Tras el tanto, el Wolfsburgo intentó subir un peldaño su nivel de juego, pero el físico del OL frenó la reacción germana con la amenaza siempre presente de Cascarino por la banda derecha y las fugaces apariciones de Marozsán. Y uno de esos chispazos Kumagai dobló la ventaja francesa al borde del descanso con un disparo exquisito desde fuera del área.
En la segunda mitad, el Wolfsburgo elevó la apuesta como no podía ser de otra forma. Presionó más arriba, buscó más profundidad por bandas y adelantó bastante su línea defensiva. Puso a prueba a la defensa del Lyon y tuvo recompensa en forma de gol gracias un remate de Popp en el área pequeña tras un remate en semifallo de Pajor que se convirtió en una asistencia perfecta.
El gol teutón dio vida a la final. El Lyon se dio cuenta de que no lo tenía todo hecho, y las alemanas echaron el resto. Pero el cronómetro jugaba a favor de las francesas y pese a los esfuerzos titánicos de jugadoras como Popp o Harder, el Lyon logró en una jugada suelta hacer el 3-1 por medio de Gunnarsdótir para decidir la final y hacerse con su séptimo título continental, el quinto de forma consecutiva.




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