ESCUDO DE PUMAS CUMPLE 46 AÑOS
- 20 abr 2020
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Catalogado por el diario inglés The Guardian como uno de los más “extraños y maravillosos del mundo”, el emblema cumple hoy 46 años como la insignia del deporte auriazul.
Elegido de entre 16 trabajos, y luego de hacer más 800 bocetos, Manuel “Pajarito” Andrade, creó el escudo del equipo auriazul que hoy se ve plasmado en cada playera, casco, gorra, chamarra que portan los deportistas y aficionados de la máxima casa de estudios.
“En total hice unos 800 bocetos. Lo sé bien porque recuerdo que Picasso, para el cuadro Las señoritas de Avignon, trazó previamente la misma cantidad de diseños, y dije: ‘Mira, nos parecemos en esto’, valga la altura de ese hombre que fue el más grande pintor de todos los siglos”, declaró “Pajarito” Andrade, en diversas entrevistas para diarios y televisoras nacionales.
El escudo de los felinos ha tenido diferentes evoluciones a través de la historia, desde 1960 a la actualidad.

Fue un 20 de abril de 1974, cuando en aquel entonces, el rector Guillermo Soberón oficializó el escudo en el Auditorio de Ciencias de la UNAM. Desde entonces, el logotipo del deporte universitario es considerado como uno de los más populares y reconocidos no sólo por su simplicidad significativa, sino por su representación tan completa de los aspectos fundamentales que rigen a la Universidad.

El primero de ellos es el notorio rostro de un puma visto de frente, el segundo es la forma clara de la letra “U” que alude a la Universidad, otro más es el trofeo que representa el triunfo formado con la línea de la boca. El triángulo con puntas redondas en donde se encuentra el puma, está formado con tres círculos adyacentes que representan las tres tareas fundamentales de la UNAM, es decir; la investigación, la enseñanza y la difusión de la cultura.
Un mes para diseñarlo, dos meses y medio para detallarlo, más de 800 bocetos y artículos de inspiración...le bastaron al “Pajarito” para que el día de hoy, el escudo azul-oro sea el máximo símbolo del deporte universitario de la UNAM.
“Es una emoción permanente…hay cosas etéreas, pero el escudo es como la roca que estamos pisando, es muy fuerte”. Menciona Manuel Andrade, “El Pajarito”.




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